Zorricito y el lago encantado

Había una vez en un bosque encantado, donde habitaban criaturas de todo tipo, desde hadas y duendes, hasta animales mágicos y seres mitológicos. En este bosque vivía un pequeño zorro llamado Zorricito, quien era muy astuto y juguetón.

Un día, Zorricito decidió aventurarse más allá de su territorio conocido y se adentró en una parte del bosque que nunca había explorado. Mientras caminaba entre los árboles, se topó con un hermoso lago cristalino, donde se reflejaban los rayos del sol y las flores acuáticas bailaban al compás del viento.

Fascinado por la belleza del lugar, Zorricito decidió sentarse a descansar en la orilla del lago. Sin embargo, su paz se vio interrumpida por un ruido extraño que provenía de la vegetación cercana. Curioso, el zorro se acercó sigilosamente y descubrió a una criatura extraña y misteriosa: un basilisco.

El basilisco era un ser mitológico de aspecto terrorífico, con cuerpo de serpiente y cabeza de gallo, cuya mirada era tan poderosa que podía petrificar a cualquiera que se cruzara en su camino. Zorricito sintió miedo al ver al basilisco, pero también sintió compasión por él, ya que parecía estar atrapado en un arbusto espinoso.

Sin pensarlo dos veces, el zorro decidió ayudar al basilisco y con cuidado lo liberó de las ramas que lo aprisionaban. El basilisco, agradecido por la ayuda del zorro, le prometió una recompensa y le dijo que podía pedir lo que quisiera.

Zorricito, astuto como era, le pidió al basilisco que convirtiera el lago en un lugar aún más hermoso, lleno de vida y magia. El basilisco, cumpliendo su promesa, hizo un gesto con su cabeza y el lago se transformó en un lugar de ensueño, lleno de colores y luces brillantes.

Desde ese día, Zorricito se convirtió en el guardián del lago encantado, protegiendo a todas las criaturas que habitaban en él y asegurándose de que su magia y belleza perduraran para siempre. Y así, el pequeño zorro demostró que incluso las criaturas más temibles pueden tener un corazón bondadoso y agradecido.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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