Túnel de zanahorias: La astucia de Zorrimón

Había una vez en un lejano bosque, un zorro astuto y ágil llamado Zorrimón. Zorrimón era conocido por ser el animal más inteligente de todo el bosque, siempre encontraba la manera de conseguir lo que quería sin tener que esforzarse mucho.

Un día, Zorrimón se enteró de que en una granja cercana vivía una familia de conejos, los cuales tenían una gran cantidad de zanahorias. El zorro decidió que quería probar esas deliciosas zanahorias y planeó un plan para conseguirlas.

Zorrimón esperó a que llegara la noche y se dirigió sigilosamente a la granja. Una vez allí, empezó a cavar un túnel subterráneo que lo llevaría directamente al huerto de zanahorias. Después de una noche de trabajo, finalmente llegó a su destino y se encontró con una gran cantidad de zanahorias jugosas y maduras.

Sin embargo, justo en ese momento, apareció el dueño de la granja, un granjero rudo y enojado. El granjero había escuchado ruidos extraños y decidió investigar qué estaba pasando en su huerto. Al ver al zorro dentro del túnel, no dudó en agarrar su escopeta y apuntar hacia él.

Zorrimón, al ver que estaba en peligro, pensó rápido en una manera de escapar. Se le ocurrió una brillante idea y le dijo al granjero:

-¡Espere, señor granjero! No vengo a robar sus zanahorias, solo quería verlas de cerca. Soy un zorro curioso y no pude resistir la tentación de probarlas.

El granjero, sorprendido por las palabras del zorro, decidió darle una oportunidad y le permitió salir del túnel. Zorrimón salió corriendo velozmente y se alejó de la granja, muy contento por haber escapado de la situación.

Desde ese día, Zorrimón aprendió que la astucia y la inteligencia pueden ser más poderosas que la fuerza bruta. Y aunque no logró robar las zanahorias, se dio cuenta de que la verdadera magia estaba en saber usar las palabras adecuadas en el momento oportuno.

Así, Zorrimón se convirtió en una leyenda en el bosque, admirado por todos los animales por su astucia y habilidad para salir de cualquier apuro. Y aunque nunca más intentó robar zanahorias, siguió disfrutando de su vida en el bosque, siempre listo para enfrentar cualquier desafío que se le presentara. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Scroll al inicio