Trazando el camino hacia la paz: la fábula de la selva dividida

En una lejana selva vivían un grupo de animales que disfrutaban de la paz y la armonía entre ellos. Había osos, elefantes, tigres, conejos, jirafas, monos y muchos otros animales que convivían en perfecta armonía.

Un día, un zorro llegó a la selva y comenzó a sembrar la discordia entre los animales. El zorro era astuto y manipulador, y poco a poco fue sembrando la desconfianza entre los habitantes de la selva. El zorro les contaba mentiras y exageraba los defectos de los demás animales, provocando que estos se pelearan entre ellos.

La paz en la selva se vio amenazada por primera vez en mucho tiempo. Los animales se dividieron en bandos y comenzaron a pelearse entre ellos. Los osos acusaban a los elefantes de ser demasiado grandes y torpes, los tigres se burlaban de los conejos por ser pequeños y débiles, y así sucesivamente.

La selva se convirtió en un lugar caótico y lleno de odio. Los animales ya no se sentían seguros y temían por su propia vida. Fue entonces cuando el anciano sabio de la selva decidió intervenir. Reunió a todos los animales en una gran asamblea y les contó la verdad sobre el zorro.

El sabio les explicó que el zorro había llegado a la selva con el único propósito de sembrar la discordia entre ellos, y que había logrado su cometido. Les pidió a los animales que se unieran de nuevo, que se perdonaran y que trabajaran juntos para recuperar la paz perdida.

Los animales, avergonzados por haber caído en la trampa del zorro, decidieron hacer caso al sabio y se reconciliaron unos con otros. Poco a poco, la armonía volvió a reinar en la selva y los animales volvieron a convivir en paz y amistad.

Desde entonces, los animales aprendieron la lección de no dejarse llevar por la discordia y la envidia, y se prometieron a sí mismos trabajar juntos para mantener la paz y la armonía en la selva para siempre. Y así fue como la selva volvió a brillar con la luz de la amistad y la colaboración entre todos sus habitantes.

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