Traidor traicionado: la fábula de la astucia y la solidaridad

En un reino muy lejano, habitaban dos familias de animales: los zorros y los conejos. Los zorros eran astutos y siempre buscaban la forma de cazar a los conejos para alimentarse. Los conejos, por su parte, eran rápidos y escurridizos, siempre buscando la forma de escapar de los zorros.

Un día, los zorros decidieron hacer una asamblea para discutir cómo atrapar a los conejos de una vez por todas. Uno de los zorros más viejos sugirió utilizar una trampa con cebo para atraer a los conejos, mientras que otro propuso tender emboscadas en los lugares por donde solían correr los conejos.

Finalmente, llegaron a la conclusión de que la mejor forma de cazar a los conejos era utilizando a uno de ellos como señuelo. Así que seleccionaron a un conejo joven y valiente, y lo capturaron para llevar a cabo su plan.

El conejo, asustado y angustiado, les dijo a los zorros que haría cualquier cosa para salvar su vida. Los zorros, viendo la oportunidad de aprovecharse de la situación, le propusieron un trato: si conseguía engañar a los otros conejos para que cayeran en la trampa, le dejarían en libertad.

El conejo, sabiendo que su vida estaba en juego, aceptó el trato y se dirigió hacia el bosque donde vivían los demás conejos. Les contó una mentira sobre un prado lleno de deliciosas zanahorias y los convenció para que lo siguieran.

Los zorros, que estaban al acecho, vieron llegar a los conejos y se prepararon para atraparlos. Sin embargo, uno de los conejos más ancianos, que había desconfiado desde un principio de la historia del conejo valiente, alertó a los demás y juntos lograron escapar de la trampa.

Los zorros, furiosos por la traición del conejo valiente, decidieron castigarlo y lo condenaron a vivir en soledad en el bosque. El conejo aprendió la lección de que la astucia y la traición pueden volverse en su contra, y desde ese día se convirtió en un animal más humilde y solidario.

Así, los conejos lograron vencer una vez más a los zorros gracias a su inteligencia y cooperación, demostrando que la unión y la solidaridad son siempre más fuertes que la astucia y la traición. Y desde entonces, en ese reino lejano, los conejos vivieron en paz y armonía, sabiendo que juntos podían enfrentar cualquier peligro que se les presentara.

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