Terror en Willow Creek: La casa de los Thompson

Era una fría noche de invierno en el pequeño pueblo de Willow Creek. La niebla comenzaba a cubrir las calles y los árboles se mecían con el viento, creando una atmósfera lúgubre y misteriosa. En una de las casas más antiguas del pueblo vivía una familia, los Thompson. Eran conocidos en la comunidad por su extraño comportamiento y por las leyendas que los rodeaban.

Según la gente del pueblo, los Thompson tenían un pacto con el diablo y realizaban rituales oscuros en el sótano de su hogar. Se decía que la esposa, Margaret, practicaba la brujería y que el esposo, John, era un asesino en serie que había sacrificado a varias personas en honor a sus creencias demoníacas.

Una noche, un grupo de jóvenes decidieron entrar a la casa de los Thompson para comprobar si las historias que se contaban eran ciertas. Armados con linternas y valentía, se adentraron en la oscuridad de la casa. Al principio, todo parecía normal, pero a medida que avanzaban por los pasillos, comenzaron a sentir una presencia ominosa que los perseguía.

De repente, uno de los jóvenes desapareció sin dejar rastro. Los gritos de sus amigos resonaron por toda la casa, pero no pudieron encontrarlo. El miedo se apoderó de ellos y quisieron huir, pero las puertas y ventanas se cerraron por sí solas, dejándolos atrapados en la casa de los Thompson.

Uno a uno, los jóvenes fueron cayendo víctimas de fuerzas desconocidas. Algunos fueron arrastrados por sombras y otros simplemente desaparecieron en el aire. Solo quedaba uno de ellos, Andrew, quien se aferraba a su linterna con valentía.

Finalmente, Andrew llegó al sótano de la casa, donde encontró a Margaret Thompson realizando un ritual macabro. Ella lo miró con ojos vacíos y una sonrisa siniestra en los labios. Sin saber que hacer, Andrew huyó de la casa, corriendo por las calles desiertas de Willow Creek, perseguido por las sombras que lo acechaban.

Desde esa noche, la casa de los Thompson quedó abandonada y en ruinas. Nadie volvió a entrar en ella y las leyendas sobre el pacto con el diablo y los rituales oscuros se hicieron aún más fuertes. Andrew nunca volvió a ser el mismo, atormentado por las pesadillas y visiones de aquella noche. Y Willow Creek se convirtió en un lugar de miedo y misterio, donde las almas perdidas y los espíritus oscuros acechaban en la oscuridad.

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