Terror en la Casa Abandonada de Santa Clara

Había una vez un pequeño pueblo llamado Santa Clara, ubicado en las afueras de la ciudad. Este pueblo era conocido por sus calles empedradas, sus antiguas casas de adobe y su gran iglesia de estilo gótico. Pero lo que la mayoría de la gente no sabía era que Santa Clara también tenía una leyenda oscura que lo acechaba desde hacía décadas.

Según la leyenda, había una casa abandonada en las afueras del pueblo. Se decía que en ese lugar vivía una familia que practicaba la brujería y que había hecho un pacto con el diablo a cambio de poderes sobrenaturales. La casa estaba rodeada de un aura de misterio y terror, y nadie se atrevía a acercarse a ella.

Un día, un grupo de amigos decidió explorar la casa abandonada. Habían escuchado las historias sobre este lugar y querían comprobar si eran ciertas. Armados con linternas y valentía, se adentraron en la casa en ruinas.

Al principio, todo parecía normal. Pero a medida que iban avanzando por los oscuros pasillos, comenzaron a sentir una presencia maligna que los acechaba. Extraños ruidos resonaban a su alrededor, y las sombras parecían cobrar vida propia.

De repente, uno de los amigos desapareció sin dejar rastro. Los demás se alarmaron y comenzaron a buscarlo desesperadamente. Pero cuando lo encontraron, ya no era el mismo. Sus ojos brillaban con un fulgor sobrenatural, y su risa era aterradora.

Los amigos comprendieron entonces que habían liberado a algo maligno al entrar en la casa abandonada. El espíritu de la familia de brujos que había habitado ese lugar los había poseído y ahora los perseguía sin piedad.

Desesperados, los amigos intentaron huir, pero la casa parecía un laberinto interminable que los atrapaba en su oscura red. A cada paso que daban, se encontraban con figuras fantasmales que los rodeaban y los acechaban con ojos hambrientos.

Finalmente, uno por uno, los amigos fueron cayendo bajo el hechizo de la casa abandonada. Sus almas quedaron atrapadas en sus muros, condenadas a vagar por la eternidad en busca de almas inocentes que pudieran liberarlas.

Desde entonces, la leyenda de la casa abandonada de Santa Clara se convirtió en un cuento de terror que se transmitía de generación en generación. Y aquellos que se atrevían a acercarse a ese lugar maldito, nunca regresaban.

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