Terror en la cabaña maldita: La presencia en sombras

Había una vez un grupo de amigos que decidieron pasar un fin de semana en una cabaña en medio del bosque. Eran cinco jóvenes valientes y aventureros, dispuestos a disfrutar de la naturaleza y pasarla bien juntos. Pero lo que no sabían era que esa cabaña tenía un oscuro pasado y que algo siniestro los estaba esperando.

Desde que llegaron, los amigos comenzaron a notar cosas extrañas. Escuchaban ruidos inexplicables en las paredes, veían sombras moverse por las habitaciones y sentían una presencia maligna a su alrededor. Al principio, pensaron que era su imaginación jugándoles una mala pasada, pero pronto se dieron cuenta de que algo verdaderamente horripilante estaba ocurriendo en esa cabaña.

Una noche, mientras todos dormían, uno de los jóvenes se despertó sobresaltado al sentir una mano fría y espectral sobre su hombro. Gritó de terror y los demás se levantaron alarmados. Fue entonces cuando vieron a un ser en sombras, con ojos rojos y una sonrisa macabra, que los observaba desde el rincón más oscuro de la habitación.

Los amigos entraron en pánico y trataron de huir de la cabaña, pero descubrieron que todas las puertas y ventanas estaban selladas herméticamente. Estaban atrapados en ese lugar maldito y no tenían forma de escapar. El ser en sombras los persiguió por los pasillos de la cabaña, susurando palabras ininteligibles y riendo de forma perturbadora.

Con el paso de los días, los amigos comenzaron a enloquecer. La presencia maligna los atormentaba día y noche, haciéndoles ver alucinaciones horribles y llenándolos de miedo y paranoia. No sabían qué era real y qué no, y la línea entre la vida y la muerte se desdibujaba cada vez más.

Finalmente, uno de los jóvenes decidió hacer un pacto desesperado. Se entregó al ser en sombras, ofreciéndole su alma a cambio de liberar a sus amigos. El ser aceptó el trato y desapareció en la oscuridad, llevándose consigo al joven que lo había invocado.

Los amigos lograron escapar de la cabaña maldita, pero nunca volvieron a ser los mismos. La experiencia los persiguió el resto de sus vidas, llenándolos de terror y pesadillas. Nunca supieron qué era realmente lo que los había atacado en esa cabaña, pero sabían que algo maligno y oscuro habitaba en ese lugar, esperando a su próxima víctima.

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