Terror en el Bosque Oscuro: La Leyenda de Carolina

Había una vez un pueblo pequeño y remoto en el que se decía que habitaban seres sobrenaturales que acechaban a los habitantes durante la noche. La gente del pueblo vivía con miedo constante, siempre vigilando sus espaldas y temiendo lo peor.

Una noche, una joven llamada Carolina decidió aventurarse en el bosque que rodeaba al pueblo. Todos le habían advertido que era peligroso, que no se debía ir solo al bosque en la oscuridad de la noche, pero ella no tenía miedo. Confiaba en su valentía y en su intuición.

Mientras caminaba entre los árboles, Carolina comenzó a sentir una presencia siniestra a su alrededor. El viento soplaba con fuerza y las ramas crujían bajo sus pies. De repente, escuchó un susurro que parecía venir de todas partes a la vez. Era una voz tenebrosa que decía: "No deberías estar aquí, no es seguro".

Carolina se detuvo en seco, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. Trató de mantener la calma, diciéndose a sí misma que solo era su imaginación. Sin embargo, la sensación de peligro no la abandonaba. Siguió caminando, con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho.

De repente, vio una figura oscura y encapuchada que se acercaba a ella lentamente. El miedo se apoderó de ella y comenzó a correr tan rápido como pudo, pero la figura la seguía de cerca, emitiendo una risa macabra que helaba la sangre.

Carolina logró llegar al pueblo, pero la figura la siguió hasta su casa. Durante varias noches, la figura se aparecía en sus sueños, susurrándole palabras incomprensibles y perturbadoras. Carolina comenzó a perder la cordura, sin saber si lo que estaba viviendo era real o solo una ilusión de su mente atormentada.

Finalmente, una noche, la figura decidió revelar su verdadera forma. Era un ser demoníaco con ojos rojos y garras afiladas. Carolina gritó de horror, sintiendo que su alma estaba siendo arrastrada hacia la oscuridad eterna.

Desde entonces, el pueblo se convirtió en un lugar maldito, donde las sombras acechaban a los habitantes durante la noche y la figura demoníaca seguía apareciéndose en los sueños de los más valientes. Y Carolina, perdida para siempre en la oscuridad, se convirtió en una leyenda macabra que acechaba a aquellos que osaban desafiarla.

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