Noche de horror: El Devorador de Almas

Había una vez, en un pequeño pueblo rodeado de densos bosques, una leyenda que atemorizaba a todos sus habitantes. Se decía que en las noches de luna llena, un ser terrorífico salía de la oscuridad para sembrar el miedo y la destrucción. Se le conocía como "El Devorador de Almas" y se decía que era un ente malévolo que se alimentaba de la energía vital de las personas.

Los lugareños evitaban salir de sus casas cuando la luna brillaba en todo su esplendor, temiendo ser la próxima víctima de tan aterrador ser. Pero a pesar de sus precauciones, cada mes una persona desaparecía misteriosamente, dejando tras de sí solo un rastro de terror y desolación.

Una noche, un joven valiente y audaz decidió enfrentarse al Devorador de Almas y poner fin a su reinado de terror. Armado con una antorcha y un crucifijo, se adentró en los oscuros bosques en busca de la criatura malévola. El silencio de la noche era perturbador, y el joven podía sentir la presencia maligna acechándolo en cada sombra.

De repente, un grito desgarrador resonó en la oscuridad, seguido de un escalofriante susurro que susurraba su nombre. El joven se giró rápidamente, pero solo pudo ver dos ojos brillantes en la oscuridad antes de que algo lo agarrara con una fuerza sobrenatural.

El Devorador de Almas emergió de entre los árboles, una criatura horrible con garras afiladas y una boca llena de dientes afilados. Su piel era pálida y su mirada era fría y despiadada. El joven luchó con todas sus fuerzas, pero la criatura era demasiado poderosa. Estaba a punto de ser devorado cuando recordó el crucifijo que llevaba consigo.

Con un último esfuerzo, el joven levantó el crucifijo hacia la criatura, que emitió un alarido de dolor y desapareció en un destello de luz. El joven cayó al suelo exhausto pero aliviado de haber sobrevivido. Desde entonces, nunca más se volvió a ver al Devorador de Almas en aquel pueblo, y la leyenda se desvaneció en el olvido.

Pero aquellos que lo vivieron nunca olvidarán la noche en la que el terror caminó entre ellos, recordándoles que en lo más profundo de la oscuridad, siempre acecha el mal.

Scroll al inicio