La noche de la bruja: La valentía de María y Juan

Había una vez un pequeño pueblo en medio de la montaña, rodeado de un espeso bosque oscuro y frondoso. En este pueblo vivía una familia muy humilde, compuesta por un padre viudo y sus dos hijos, María y Juan.

Una noche, mientras la familia se encontraba cenando en la modesta cocina de su hogar, comenzaron a escuchar extraños ruidos provenientes del bosque. Al principio pensaron que era solo el viento moviendo las ramas de los árboles, pero pronto se dieron cuenta de que algo más siniestro se aproximaba.

Los ruidos se tornaron más fuertes y parecían acercarse cada vez más a la casa. El padre decidió salir a investigar, armado con una linterna y un hacha, dejando a sus hijos temerosos y solos en la oscuridad.

Pasaron horas y el padre no regresaba, por lo que los hermanos decidieron salir en su busca. Se adentraron en el bosque, siguiendo el rastro de la linterna que parpadeaba en la distancia. Pronto se encontraron con una escena macabra: su padre colgado de un árbol, con una expresión de terror en su rostro.

María y Juan no pudieron contener el pánico y salieron corriendo, pero se dieron cuenta de que estaban perdidos en medio del oscuro bosque. Los ruidos se intensificaron y de entre los árboles emergieron sombras escurridizas que los perseguían.

Sin saber qué hacer, los hermanos se refugiaron en una antigua cabaña abandonada que encontraron en su camino. Mientras intentaban reponerse del susto, comenzaron a escuchar murmullos y risas maléficas que provenían de las paredes.

Pronto descubrieron que la cabaña estaba habitada por el espíritu de una bruja malvada que había sido desterrada de la aldea muchos años atrás. La bruja quería venganza y había jurado atormentar a todos los que se cruzaran en su camino.

María y Juan comprendieron que su única opción era enfrentarse a la bruja y recuperar su libertad. Armados con coraje y valentía, enfrentaron a la misteriosa entidad y lograron vencerla con la ayuda de la luz del amanecer que comenzaba a filtrarse por las rendijas de la cabaña.

Al salir de la cabaña, los hermanos se encontraron de nuevo en el pueblo, sano y salvo. Habían sobrevivido a una noche de terror y aprendieron que juntos podían enfrentar cualquier adversidad. A partir de ese día, María y Juan se convirtieron en leyendas en el pueblo, recordados por su valentía y determinación para enfrentar lo desconocido.

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