La niña del bosque: la terrorífica leyenda que acecha en la oscuridad

Había una vez un pequeño pueblo en medio de la nada, rodeado de bosques oscuros y misteriosos. Los lugareños siempre hablaban de extrañas desapariciones que ocurrían de vez en cuando, pero nadie se atrevía a investigar lo que realmente había sucedido.

Un día, un valiente joven llamado Pablo decidió adentrarse en el bosque para descubrir la verdad detrás de las desapariciones. Armado con una linterna y una navaja, se adentró en la oscuridad sin imaginar lo que le esperaba.

A medida que avanzaba, el bosque se volvía cada vez más denso y los sonidos se volvían más amenazantes. De repente, Pablo sintió que algo lo observaba desde las sombras, pero cuando se giró no vio nada más que árboles retorcidos y ramas crujientes.

Decidió seguir adelante, ignorando el escalofrío que le recorría la espalda. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que estaba perdido. Las sombras parecían moverse a su alrededor, como si el bosque cobrara vida propia.

De repente, escuchó un susurro siniestro que parecía decir su nombre. Pablo se detuvo en seco, buscando con la linterna la fuente del sonido, pero no pudo ver nada. Entonces, una figura oscura emergió de las sombras, con los ojos brillantes y la piel pálida como la muerte.

Pablo gritó de terror y corrió, pero la figura lo siguió de cerca. Sus pasos resonaban en la oscuridad, acercándose cada vez más. Desesperado, el joven se dio cuenta de que no había escapatoria y se enfrentó a la figura, dispuesto a luchar por su vida.

Pero cuando la figura estuvo lo suficientemente cerca, Pablo se dio cuenta de que no era un monstruo, sino una niña pequeña con ojos vacíos y una sonrisa perversa en los labios. Antes de que pudiera reaccionar, la niña lo agarró con una fuerza sobrenatural y lo arrastró hacia las profundidades del bosque.

Nunca más se supo de Pablo, cuyo destino quedó envuelto en el misterio. Los lugareños murmuraban que había caído en manos de la niña del bosque, un ser sobrenatural que se alimentaba de almas perdidas en la oscuridad.

Desde entonces, el bosque se convirtió en un lugar prohibido para los habitantes del pueblo, quienes temían que la niña del bosque los acechara en la oscuridad, esperando su próxima presa. Y así, la leyenda de la niña del bosque se propagó por generaciones, recordando a todos que en lo profundo de la oscuridad aguardan horrores indescriptibles.

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