La lección de Zorroso y Ranela: la bondad siempre triunfa

Había una vez en un bosque lejano, un zorro astuto y egoísta llamado Zorroso. Este zorro siempre estaba buscando la manera de obtener comida rápida y fácil, sin importarle a quién lastimara en el proceso.

En ese mismo bosque vivía una rana llamada Ranela, quien era conocida por su amabilidad y generosidad. Ranela siempre ayudaba a los animales del bosque que lo necesitaban, sin esperar nada a cambio.

Un día, Zorroso se encontraba hambriento y cansado de no poder atrapar ninguna presa. Fue entonces cuando vio a Ranela saltando alegremente por el bosque. Con una sonrisa maliciosa en el rostro, Zorroso decidió seguir a la rana y planear cómo podría aprovecharse de su bondad.

Al acercarse a Ranela, Zorroso comenzó a elogiarla y a decirle lo hermosa que era. Ranela, siendo una rana humilde, se sintió halagada por las palabras del zorro. Zorroso aprovechó la situación para pedirle un favor a Ranela.

"Querida Ranela, estoy tan hambriento que apenas puedo moverme. ¿Podrías traerme un poco de comida para que pueda recuperar mis fuerzas?", le pidió Zorroso con falsa humildad.

Sin dudarlo, Ranela se ofreció a buscar comida para Zorroso. Sin embargo, en el fondo de su corazón, sabía que algo no estaba bien con la actitud del zorro. Aun así, decidió ignorar sus instintos y fue en busca de alimento para él.

Después de un rato, Ranela regresó con una jugosa presa que había encontrado en el bosque. Zorroso, con una sonrisa de satisfacción en el rostro, se lanzó sobre la comida y devoró todo sin importarle dejar a Ranela sin nada.

Ranela se sintió decepcionada por la actitud del zorro, pero decidió no confrontarlo y simplemente se retiró a su hogar. Mientras tanto, Zorroso se reía de su astucia y planeaba cómo podría volver a aprovecharse de la bondad de la rana.

Sin embargo, la naturaleza es sabia y siempre se encarga de hacer justicia. Una noche, una tormenta azotó el bosque y el río cercano se desbordó, poniendo en peligro a todos los animales que vivían cerca de sus orillas.

Ranela, con su valentía y generosidad, se ofreció a ayudar a todos los animales en peligro. Sin importar su tamaño o especie, la rana se dedicó a rescatar a cada uno de ellos y llevarlos a un lugar seguro.

Zorroso, al ver la nobleza y valentía de Ranela, sintió remordimiento por haber abusado de su bondad. Se acercó a la rana y le pidió perdón por su comportamiento egoísta.

Ranela, con su corazón puro y generoso, decidió perdonar al zorro y le enseñó que la verdadera bondad radica en compartir y ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.

Desde ese día, Zorroso aprendió la lección y se convirtió en un zorro más honesto y solidario, mientras que Ranela siguió siendo la rana más amable y querida del bosque.

Y así, la historia de Zorroso y Ranela demostró que la bondad siempre prevalecerá sobre la astucia y la maldad.

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