La Casa del Terror: La Noche de los Espíritus Vengativos

Era una noche oscura y tormentosa en el pequeño pueblo de Middletown. La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas de las casas y el viento aullaba de manera escalofriante. En medio de esta terrible tormenta, un grupo de amigos decidió hacer una fiesta en una vieja mansión abandonada en las afueras del pueblo.

La mansión, conocida como "La Casa del Terror", era famosa en la región por los extraños sucesos que ocurrían en su interior. Se decía que estaba embrujada por los espíritus de aquellos que habían perdido la vida en circunstancias misteriosas. A pesar de las advertencias de los lugareños, los jóvenes no temían a nada y se dirigieron hacia la mansión en busca de emociones fuertes.

Al llegar a la mansión, los amigos se adentraron en su interior con valentía, sin imaginar el terror que les esperaba. A medida que avanzaban por las oscuras habitaciones, comenzaron a percibir extraños ruidos y sombras que parecían moverse por si solas. El frío se apoderó de ellos, a pesar de la intensa llamarada que crepitaba en la chimenea.

De repente, una voz ronca y siniestra resonó en toda la casa, haciendo que todos se estremecieran de miedo. "Bienvenidos a mi morada, jóvenes intrusos", dijo la voz. Los amigos se miraron entre sí con pánico, sin saber qué hacer. Todos deseaban salir corriendo de aquel lugar maldito, pero una fuerza misteriosa les impedía moverse.

De pronto, las luces se apagaron de golpe, sumiendo la mansión en una total oscuridad. Los jóvenes gritaron de terror al escuchar pasos que se acercaban lentamente hacia ellos. Una presencia invisible les rodeaba, provocando escalofríos en sus cuerpos. El miedo se apoderó de sus corazones, mientras intentaban inútilmente buscar una salida.

En medio de la oscuridad, una figura fantasmal se materializó frente a ellos. Era un ser desfigurado y traslúcido, con ojos vacíos y manos retorcidas. Los jóvenes sintieron un frío intenso al ver al espíritu que se acercaba a ellos lentamente. Sus gritos de horror resonaron en toda la mansión, pero nadie acudió en su ayuda.

La noche de terror había comenzado y los amigos se dieron cuenta de que habían desafiado a fuerzas siniestras que no podían controlar. La mansión estaba llena de almas atormentadas que buscaban venganza, y los jóvenes eran sus nuevas víctimas. El destino de aquellos valientes amigos estaba sellado por la eternidad, condenados a vagar por la Casa del Terror para siempre.

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