La Casa de las Sombras: Un Pacto con lo Desconocido

Había una vez en un pequeño pueblo en medio del bosque, un antiguo caserón abandonado conocido por todos como la Casa de las Sombras. Se decía que en ese lugar habitaban espíritus malévolos y que quien osara entrar nunca volvería a salir.

Un grupo de cuatro amigos, Sandra, Marcos, Marta y Pedro, decidieron desafiar a la leyenda y pasar una noche en la Casa de las Sombras. Armados con linternas y cámaras de video, entraron en el oscuro y lúgubre lugar. Desde el primer momento sintieron una presencia maligna que les helaba el corazón.

Al avanzar por los pasillos polvorientos y sombríos, empezaron a escuchar susurros y risas diabólicas que parecían provenir de las paredes mismas. Sandra, la más valiente del grupo, se acercó a una puerta cerrada con fuerza y decidió abrirla. Lo que encontraron al otro lado los dejó sin aliento.

Una habitación llena de muñecas rotas y manchadas de sangre parecía observarles con ojos vacíos y sonrisas siniestras. Los amigos sintieron un escalofrío recorrer sus cuerpos y decidieron huir, pero las puertas se cerraron de golpe y quedaron atrapados en aquella pesadilla.

De repente, las luces se apagaron y todo se sumió en la más absoluta oscuridad. Los gritos de terror resonaban en la casa mientras los amigos intentaban encontrar la salida desesperadamente. Cuando finalmente lograron encender sus linternas, vieron que estaban rodeados de sombras que se contorsionaban y se acercaban amenazantes.

Marcos fue el primero en desaparecer, arrastrado por una fuerza invisible hacia lo desconocido. Luego fue Marta, que se desvaneció en medio de una niebla espesa que se materializaba a su alrededor. Sandra y Pedro corrían sin rumbo, en pánico, sabiendo que la Casa de las Sombras se estaba cobrando sus almas una a una.

Al llegar al vestíbulo, se detuvieron al ver una figura oscura y encapuchada que se acercaba lentamente hacia ellos. Era la manifestación de la maldad que habitaba en ese lugar, la causa de todo el sufrimiento y el terror que habían vivido esa noche.

Pedro, con lágrimas en los ojos, tomó la decisión de enfrentarse a la criatura y desafiarla. Con valentía, se lanzó hacia ella y la abrazó, sintiendo un frío intenso recorrer su cuerpo. En ese momento, la figura se desvaneció en el aire y todo quedó en silencio.

Sandra y Pedro salieron de la Casa de las Sombras exhaustos y aterrados, prometiendo nunca volver a poner un pie en ese lugar maldito. Nunca supieron qué fue lo que realmente pasó esa noche, pero sabían que algo oscuro y maligno los había acechado en la casa de las sombras. Y desde entonces, ninguno de los dos volvió a ser el mismo.

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