La Casa Abandonada: Un Pacto con lo Desconocido

Había una vez en un pequeño pueblo perdido en medio del bosque, una casa abandonada que todos evitaban. Se decía que estaba embrujada y que todos aquellos que se atrevían a entrar en ella no volvían a salir jamás.

Un grupo de amigos curiosos, cansados de escuchar historias de miedo sobre la casa abandonada, decidieron desafiar al destino y entrar en ella una fría noche de invierno. Ignorando las advertencias de los lugareños, se adentraron en el oscuro bosque hasta llegar a la casa que se alzaba imponente entre los árboles.

Al entrar, el grupo se dio cuenta de que la casa estaba en ruinas y que el frío calaba hasta los huesos. Sin embargo, la curiosidad les empujaba a seguir adelante. Pronto comenzaron a escuchar extraños ruidos que provenían de las sombras y a sentir una presencia siniestra a su alrededor.

A medida que exploraban la casa, descubrieron habitaciones llenas de polvo y muebles destrozados, retratos antiguos que parecían seguirles con la mirada y un olor a podredumbre que les hacía sentir náuseas. Pero lo peor estaba por llegar.

En el sótano de la casa, encontraron una habitación secreta oculta detrás de una puerta tapizada de moho. Al abrirla, se toparon con un espantoso espectáculo: huesos humanos esparcidos por el suelo, velas negras encendidas y un altar dedicado a un ser maligno.

Aterrorizados, los amigos intentaron huir de la casa, pero descubrieron horrorizados que las puertas y ventanas estaban bloqueadas y que no podían escapar. Fue entonces cuando una voz susurró en sus mentes, prometiéndoles un destino peor que la muerte si no cumplían con el ritual necesario para liberar al ser maligno que habitaba en la casa.

Sin otra opción, los amigos se vieron obligados a seguir las instrucciones de la voz y realizar el ritual macabro. Sin embargo, al hacerlo, desencadenaron una serie de eventos sobrenaturales que los arrastraron a un abismo de locura y desesperación.

Desde ese día, la casa abandonada siguió en pie, esperando a que otros incautos osaran desafiarla y enfrentarse a su terrorífico secreto. Pero la lección quedó clara para todos: a veces, es mejor no investigar aquello que duerme en las sombras, pues las consecuencias pueden ser mucho peores de lo que nunca imaginamos.

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