La Casa Abandonada: La Noche del Terror eterno

Había una vez, en un pequeño pueblo en las montañas, una casa abandonada que todos decían estaba encantada. Se decía que en esa casa vivía el espíritu de un antiguo propietario que había fallecido en circunstancias misteriosas.

Un grupo de jóvenes amigos, fascinados por las historias de terror, decidieron pasar la noche en la casa abandonada para comprobar si era verdad que estaba encantada. Se armaban de valor y se adentraron en la oscura y tenebrosa casa.

Al principio, todo parecía tranquilo. El viento ululaba entre las grietas de las paredes y las sombras bailaban en las esquinas, pero los jóvenes no se asustaban. Sin embargo, a medida que avanzaba la noche, extraños sucesos comenzaron a ocurrir.

Una de las chicas comenzó a sentir una presencia fría y pesada que la seguía a todas partes. Unas manos invisibles tiraban de su cabello y le susurraban al oído. Otro chico afirmaba ver sombras moviéndose por las habitaciones, incluso cuando estaban todos juntos en el mismo lugar.

Poco a poco, el miedo se apoderaba de todos ellos. Decidieron reunirse en la sala principal, buscando seguridad en la compañía de los demás. Pero entonces, una voz escalofriante resonó por toda la casa, diciendo: "No debéis estar aquí. Dejad este lugar ahora mismo si queréis conservar vuestras vidas".

Los jóvenes, aterrorizados, intentaron huir de la casa, pero las puertas y ventanas se cerraron de golpe, atrapándolos dentro. De pronto, las luces comenzaron a parpadear y a apagarse, sumiendo la casa en la oscuridad más profunda. Los gritos desesperados de los jóvenes resonaban en las paredes, pero nadie acudía en su ayuda.

Finalmente, una figura oscura y siniestra apareció en la penumbra, con los ojos brillando con una luz maligna. Era el espíritu del antiguo propietario, que había vuelto para vengarse de quienes osaban perturbar su descanso eterno.

Los jóvenes, paralizados por el miedo, fueron arrastrados uno a uno hasta el sótano de la casa, donde nunca más se volvió a saber de ellos. Desde entonces, la casa abandonada fue evitada por todos los habitantes del pueblo, que temían despertar la ira del espíritu vengativo que la habitaba.

Y así, la casa abandonada en las montañas se convirtió en una leyenda, recordada sólo por aquellos valientes o insensatos que se atrevían a desafiar a los espíritus malignos que la habitaban.

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