La Cabaña de las Sombras: El Pacto con lo Desconocido

Había una vez un pueblo pequeño y tranquilo en medio de las montañas, rodeado por un espeso bosque que parecía esconder secretos oscuros. Los habitantes del pueblo siempre hablaban en susurros acerca de los extraños sucesos que ocurrían en las noches de luna llena, cuando la oscuridad parecía cobrar vida y las sombras se volvían más densas.

Una noche, una joven llamada Sofía decidió aventurarse en el bosque en busca de respuestas a los misterios que acechaban al pueblo. Armada con una linterna y un cuchillo, se adentró en la espesura sin temor alguno, decidida a descubrir la verdad detrás de los rumores.

A medida que avanzaba entre los árboles retorcidos, el viento soplaba frío y las ramas crujían bajo sus pies, creando una atmósfera inquietante. De repente, escuchó un susurro a su espalda y se volvió rápidamente, pero no había nada más que las sombras bailando en la oscuridad.

Sofía continuó su camino, sintiendo como si alguien la siguiera de cerca, observándola desde las sombras. A lo lejos, vio una luz brillante que parecía guiarla hacia un claro en el bosque, donde descubrió una vieja cabaña abandonada. Sin pensarlo dos veces, decidió entrar en ella en busca de respuestas.

Una vez dentro, el aire se volvió espeso y sofocante, y un olor a putrefacción invadió sus sentidos. Sofía sintió un escalofrío recorrer su espalda y la sensación de que algo oscuro y malévolo la observaba desde las sombras, acechándola en cada rincón.

De repente, una figura encapuchada surgió de la oscuridad, con ojos ardientes de odio y una sonrisa retorcida en los labios. Sofía gritó de terror mientras intentaba huir, pero las puertas y ventanas se cerraron de golpe, dejándola atrapada en la cabaña.

La figura se acercó lentamente, sus pasos resonando en la penumbra, y Sofía pudo ver su rostro distorsionado por el mal, sus manos esqueléticas extendiéndose hacia ella con garras afiladas. Con un último aliento de valentía, se armó con el cuchillo y se preparó para enfrentar a la criatura que la acechaba en la oscuridad.

En un instante, todo se volvió caos y terror. Sofía luchó con todas sus fuerzas, pero la criatura era demasiado poderosa, su risa siniestra llenando la cabaña mientras la arrastraba hacia el abismo de la locura y la oscuridad eterna.

Nunca se volvió a ver a Sofía en el pueblo, y la cabaña desapareció misteriosamente, dejando solo un rastro de silenciosa horror en el corazón de aquellos que se aventuraban en el bosque en busca de respuestas a los misterios que acechaban en la oscuridad de la noche.

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