El Bosque Solidario: Una Fábula de Unión y Trabajo en Equipo

Había una vez en un bosque encantado, un grupo de animales que vivían en armonía y felicidad. Entre ellos se encontraban el conejo, la zorra, el búho, la ardilla y el ciervo. Cada día, estos animales se reunían en un claro del bosque para contarse historias, jugar y compartir alimentos.

Un día, una gran sequía llegó al bosque y comenzó a escasear la comida. Los animales se preocuparon por el futuro y decidieron buscar una solución. Fue entonces cuando el búho propuso que cada uno de ellos plantara semillas en un área designada del bosque para poder tener alimentos en el futuro.

Todos estuvieron de acuerdo con la idea y se pusieron manos a la obra. La ardilla se encargó de recoger las semillas, el conejo las plantó, la zorra cuidó de que ningún animal las dañara y el búho vigilaba desde lo alto del árbol. El ciervo, por su parte, se encargó de proporcionar agua a las plantas.

Día tras día, los animales trabajaban juntos con dedicación y esfuerzo para hacer crecer las semillas. Pronto, las plantas comenzaron a brotar y los frutos empezaron a crecer. Los animales estaban felices de ver cómo su trabajo daba frutos y de saber que tendrían alimentos para sobrevivir a la sequía.

Pero un día, un lobo hambriento se acercó al claro del bosque y vio los frutos del trabajo de los animales. Sin pensarlo dos veces, el lobo intentó robar la comida, pero los animales se unieron y lo ahuyentaron. A partir de ese momento, los animales comprendieron que juntos eran más fuertes y que debían permanecer unidos para proteger lo que habían construido.

La sequía finalmente cesó y el bosque volvió a ser un lugar próspero y lleno de vida. Los animales aprendieron que trabajando juntos y con esfuerzo podían superar cualquier adversidad. Y así, continuaron viviendo en paz y armonía, recordando siempre la importancia de la solidaridad y la unión. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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